La cotorra argentina lleva décadas siendo el ruido de fondo de parques y jardines en Madrid, Barcelona o Valencia. Pero lo que empezó como un fenómeno urbano pintoresco ha tenido consecuencias en zonas agrícolas, infraestructuras eléctricas y fauna nativa. Y la población sigue creciendo.
Es especie invasora desde 2013 en el catálogo oficial. Eso significa que su control está permitido. Lo que no significa que esté siendo efectivo.
Cómo llegó la cotorra argentina a España
La cotorra argentina (Myiopsitta monachus) procede de Sudamérica, principalmente de la región del río de la Plata en Argentina, Uruguay y Paraguay. Llegó a España como ave de compañía en los años 80 y 90, cuando el comercio de aves exóticas no tenía las restricciones actuales.
Los primeros ejemplares en libertad fueron escapes y sueltas deliberadas. Madrid fue el primer foco significativo: el parque de El Retiro tenía una colonia establecida a finales de los 80. Desde ahí se extendió por toda la ciudad y luego al resto del país.
Las estimaciones de población en España en 2026 rondan los 20.000-30.000 individuos, con las concentraciones más altas en Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Málaga. Pero la especie también ha colonizado zonas periurbanas y rurales próximas a las ciudades, donde es donde causa más daño económico.
Qué daños causa
La cotorra argentina no es solo un problema de ruido en el parque del barrio. Sus impactos documentados incluyen:
- Daños en cultivos. Viñas, frutales, cereales y huertos hortícolas en zonas periurbanas de Madrid, Barcelona y Valencia han documentado pérdidas por cotorras. En algunas fincas próximas a colonias urbanas, los daños en la vendimia pueden superar el 15-20% de la producción.
- Daños en infraestructuras eléctricas. Los nidos comunales de la cotorra argentina son estructuras de gran tamaño construidas con ramas entrelazadas. Cuando se instalan en postes y transformadores eléctricos generan cortocircuitos, apagones y riesgo de incendio. En Madrid y Barcelona, Endesa y otras distribuidoras han documentado cientos de averías anuales atribuibles a nidos de cotorra.
- Competencia con fauna nativa. La cotorra compite con vencejos, gorriones y otras aves urbanas por sitios de nidificación. Su agresividad territorial y el tamaño de sus nidos comunales las dan ventaja en ese conflicto.
- Ruido y deyecciones. En zonas urbanas con colonias grandes, el ruido y las deyecciones generan quejas vecinales y problemas sanitarios en espacios públicos.
Las cotorras se desplazan en grupos desde las colonias urbanas hacia zonas de cultivo próximas. La vendimia en fincas de la periferia de Madrid y Barcelona coincide con picos de daño en algunas zonas.
Marco legal: invasora desde 2013
La cotorra argentina está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (Real Decreto 630/2013). Esto implica:
- Está prohibido introducirla, transportarla, comerciarla o mantenerla como mascota si procede de medios naturales.
- Las administraciones tienen obligación de poner en marcha planes de control.
- Su captura y eliminación están permitidas en el marco de esos planes.
Algunas comunidades autónomas han ido más allá e incluyen la cotorra argentina en el catálogo de especies cazables, lo que permite su caza con licencia durante la temporada hábil. Madrid, Cataluña y la Comunidad Valenciana son las más activas en este sentido.
No confundir con la cotorra de Kramer. La cotorra de collar o cotorra de Kramer (Psittacula krameri) también está en el catálogo de invasoras y tiene presencia creciente en España, especialmente en el Levante. Son dos especies distintas con situaciones similares pero planes de control separados.
Cómo se controla y por qué es tan difícil
El control de la cotorra argentina en entorno urbano es políticamente complicado. Hay colectivos de ciudadanos que alimentan las colonias en parques, se oponen a los controles y judicializan las actuaciones municipales. Varias ciudades han visto sus planes de control bloqueados por recursos judiciales durante años.
Los métodos de control autorizados incluyen:
- Retirada de nidos. Eliminar los nidos antes de que sean ocupados o durante la fase de construcción. Requiere trabajo continuo porque las cotorras los reconstruyen rápidamente.
- Captura en vivo con trampas. Trampas tipo jaula cebadas con cereal. Efectivas pero requieren personal para la revisión diaria.
- Control de huevos. Sustitución o pinchado de huevos en nidos accesibles para reducir el reclutamiento sin eliminar adultos.
- Caza en zonas rurales. En comunidades que la han incluido entre las especies cazables, la caza con escopeta en zonas agrícolas periurbanas es una herramienta de control efectiva y con bajo coste público.
Los nidos de cotorra en infraestructura eléctrica son el problema de mayor coste económico. Las distribuidoras eléctricas gastan millones en su retirada y en reparar los daños por cortocircuito que generan.
Situación por comunidades autónomas
La gestión de la cotorra es heterogénea entre comunidades. Las diferencias son importantes:
- Madrid: Tiene el plan más activo. La Comunidad de Madrid la incluyó en el catálogo de especies cinegéticas y autoriza su caza. El Ayuntamiento tiene un programa de control de nidos en parques que ha reducido la población en algunas zonas del centro.
- Cataluña: Varios municipios del área metropolitana de Barcelona tienen programas de control propios. La Generalitat coordina el seguimiento poblacional pero el control es municipal.
- Comunidad Valenciana: Control activo en Valencia ciudad, con resultados moderados. Los daños agrícolas en la huerta están documentados pero el control en campo es limitado.
- Andalucía: Colonias crecientes en Sevilla, Málaga y Cádiz. El control es menos sistemático que en otras CCAs.
¿Tienes licencia de caza en regla?
En las comunidades donde la cotorra es especie cinegética necesitas licencia autonómica vigente. Te la tramitamos rápido.
Solicitar licencia de cazaPreguntas frecuentes sobre la cotorra argentina
Sí. La cotorra argentina (Myiopsitta monachus) está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras desde 2013. Su caza o control están permitidos y en varias comunidades autónomas se han puesto en marcha planes de erradicación.
Causa daños en cultivos de cereal, viñas, frutales y huertos. Sus nidos comunales de gran tamaño dañan infraestructuras eléctricas, antenas y tejados. En zonas urbanas, el ruido y las deyecciones son problema sanitario. En términos de fauna, compite con especies nativas por cavidades de nidificación.
Sí. Al ser especie invasora, su captura y control están autorizados. Algunas comunidades autónomas la han incluido en el catálogo de especies cinegéticas, permitiendo su caza con licencia durante el período hábil. Madrid, Cataluña y la Comunidad Valenciana tienen programas de control activos que incluyen la caza.
Las estimaciones más recientes sitúan la población en torno a 20.000-30.000 individuos, con las concentraciones más altas en Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga. La población ha crecido a un ritmo del 10-15% anual durante la última década, aunque los programas de control en algunas ciudades han empezado a frenar ese crecimiento.